Las primeras horas en Lisboa sirven para constatar que...
- Todavía es posible conducir peor que en el resto de Portugal.
- A pesar de ello, los lisboetas cogen el coche hasta para ir a comprar el pan.
- Intentar llegar al mirador de Santa Caterina en coche, nada más llegar a través de las estrechas callejuelas de Bairro Alto y Chiado sin mirarte un mapa, es de ilusos.
- Una cena al aire libre, escuchando música clásica en directo, al lado de la plaza Luís Camoes, te quita todo el estrés del coche...
- ... A los lisboetas no, montan auténticas caravanas para salir de fiesta, y se gritan, se insultan, se pitan...
Una vez arriba,
contemplamos la panorámica de la capital portuguesa, divisando los principales
monumentos enmarcados entre el río Tajo y los puentes 25 de abril y Vasco de
Gama.
Estando en el
punto más alto de Lisboa, tan solo podemos hacer una cosa... ¡bajar! poco a
poco, esos monumentos que veíamos lejanos y pequeños se convierten en la blanca
igreja de san Vicente de Afora, el fabuloso Panteón Nacional, el imponente
castelo, la magnífica Sé... en un paseo que nos lleva hasta el barrio lisboeta
más típico, la Alfama, donde personas humildes hacen de lo rutinario excepcional, y baste pasear para disfrutar, sin saber el porqué. Quizá sea el color
azulado de sus casas o el rojizo de los tejados... sea lo que sea, hace que salgas con una
sonrisa de un barrio mágico.
Ayer domingo,
aprovechamos, nosotros y cientos de turistas más, que la entrada a los
principales monumentos de la ciudad es gratuita, para ir hasta otro de los
puntos clásicos de la ciudad, el barrio de Belém, con las visitas al fascinante
monasteiro de los Jerónimos, de inconfundible estilo manuelino, la torre Belém
y el monumento a los descubridores, más otro monumento no tan didáctico y sí
más anti-dietético, uno (bueno tres) pasteles de Belém en la famosa AntigaConfeiteria, y hay que reconocer que son los mejores (y los más baratos). Como
el cansancio aprieta, decidimos descansar un rato volviendo a casa, no sin
antes hacer una parada al museo de las marionetas, lo dejaremos en correcto,
varios escaparates con marionetas de todo el mundo y tan solo un par de sitios
en los que te dejan 'practicar'...
Hoy hemos estado por el extraradio de Lisboa, en Sintra y alrededores, que tienen un post aparte, pero no quería cerrar el post, sin decir que de vuelta al hotel, la vista desde la autopista del puente 25 de abril iluminado es la mejor manera de cerrar la visita a Lisboa, puesto que mañana saldremos temprano (hacia las 11) a 'explorar' nuevos territorios portugueses.
Sé de varias personas que no les gusta Lisboa porque es fea, decadente y triste, y puede que tengan razón en la descripción, pero Lisboa, ejemplificada en la Alfama, aunque no sea tan bonita como otras capitales, tiene una magia que la hace especial.
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